Édouard Manet: “La ninfa sorprendida” (The Surprised Nymph), 1861

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~ por Irea en agosto 13, 2008.

6 comentarios to “Édouard Manet: “La ninfa sorprendida” (The Surprised Nymph), 1861”

  1. No está sorprendida como otras que fruncen el ceño y tiene un gesto más fuerte. Esta se toma la paciencia de observarte. Mira la altura de quien la sorprendió; debe ser alguien bajita; no tiene necesidad de subir la mirada. O si es alta, solo que estás lejos.

    El acabado de la pintura, fino. La mujer está pintada con una ternura. La misma que tiene cuando te mira. Qué va: todo el paisaje es tierno.

    De verdad no pienso que una mujer así nada más mire de esa forma a quien la sorprende así. Algo ha de tener. No deja de ser algo especial. Acá sí puedo sentir. En esa abstracta que comenté último, no. Verdad, ¿sentiste algo por ese cuadro, The Staircase?

    Lo siento por el impasse, excusas encarecidamente. El alquiler te lo pago con altos intereses y por adelantado. Arreglo enseguida los destrozos. Tengo que romper el chanchito.

    Sigo merodeando.

  2. Pienso como tú, no está sorprendida (o bien le gustan ese tipo de sorpresas). También pienso que toda la obra irradia ternura. Y me hace sentir, pero no necesariamente más que “The Staircase”, porque pienso que es mucho más díficil expresarse y conseguir llegar a través de formas que no son tan evidentes. Por ponerte un ejemplo, me llega muchísimo más “El Gernica”, de Picasso, que “El 3 de mayo de 1808 en Madrid: los fusilamientos en la montaña del Príncipe Pío”, de Goya.

  3. El Guernica aún tiene expresiones susceptibles de apreciarse como humanas. Puede distinguirse gestos humanos hasta en los animales. Partes de sus aspectos son abstractas pero, creo, pueden irradiar más o al mismo nivel al expectador que los trazos rectos y uniformes.

    Si ponemos otros ejemplos opinando qué cuadro transmite o no sentimientos, pueda que coincidamos o no. Para gustos y colores… y talán, talán. La clave son nuestras percepciones.

    La pintura me gusta recientemente y te confieso algo: tu página en mucha parte es responsable que la haya apreciado más. Recuerdo me sorprendió bastante encontrar similitudes en la obra de Magritte y la de algunos autores de la literatura del Surrealismo. En mi ignorancia, no menos grande que la actual, el límite de la realidad con la fantasía de sus cuadros era parecida a las situaciones de los personajes de Cortázar, Carpentier, Joyce.

    Me gusta ese toque subversivo.

    De lo contrario, con los rectángulos y las curvas geométricas, viene Platón a convencerme de ir donde las ideas. Y no es para nada lo ideal.

    Gracias por ese efecto, eh. El siguiente va por mi cuenta, jaja.

  4. No olvidéis Platón y tú que las ideas consolidadas y, por ende, pasadas por el tamiz de la razón, son menos puras y verdaderas que las emociones surgidas inconscientemente. Para mí siempre será más auténtica una obra que me llegue a través de formas no racionales y/o surreales.

  5. no es la misma luz que la cosa real

  6. Es que se trata de una obra impresionista, no hiperrealista.

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